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lunes, 29 de septiembre de 2008

El gran mito de la maratón (III)

Hasta ahora hemos hablado de los orígenes y la distancia de las maratones y creo que ya es hora de pasar a hablar de los protagonistas de la prueba reina del atletismo de fondo.

Todos los participantes de una maratón, ya sean profesionales o no se convierten en los protagonistas de la carrera, pero los humanos siempre queremos hablar de estrellas, dioses y metafísica.

En la historia centenaria de la maratón han existido grandes corredores de fondo que se han hecho hueco en el monte del Olimpo, pero yo me voy a centrar en tres que, sin haberlos conocido ni visto correr, forman mis heroes particulares.
Emil Zatopek “la locomotora humana” y Abebe Bikila.

Emil el Terrible o La locomotora humana.

Nosotros somos diferentes. Si quieres ganar algo, corre los 100 metros lisos. Si quieres experimentar algo más, corre una maratón”. E. Zatopek.

Helsinki, verano de 1952. El checoslovaco Emil Zatopek, revalida el título de campeón olímpico conseguido en Londres ’48 en los 10.000 metros y supera el subcampeonato con la medalla de oro en 5.000. Con dos medallas de oro cualquiera se hubiese dado por satisfecho. Pero Zatopek, iluminado como un genio, decide apuntarse a última hora en la maratón consiguiendo la tercera medalla de oro. Todavía hoy no se ha repetido este triplete en estas distancias.
Los entrenamientos de Zatopek eran conocidos por ser brutales. Entrenaba bajo cualquier circunstancia, nevase, lloviese, tronase o hiciese un calor abrasador, estuviese cansado o enfermo. Le gustaba entrenar con botas militares y muy abrigado, hacer cambios de ritmos en subidas, basados en el entrenamiento fartlek que, en contra de algunas opiniones, no inventó él si no el entrenador sueco Gösta Holmer durante los años 30. Se cuenta que antes de las olimpiadas de Londres ’48, durante diez dias realizaba 60 series de 400 metros. Glubs!!!!
Zatopek al respirar hacía ruidos para poder ventilarse y respirar mejor, casí como una locomotora o un animal. Era una especie de Muhammad Alí del fondo y tiene un enorme repertorio de frases algunas muy acertadas, otras más provocadoras. Me quedo con la primera y con esta:

“Un corredor debe correr con sueños en su corazón, no con dinero en su bolsillo”

Abebe Bikila, el guardaespaldas.

Nacido en el seno de una familia de pastores etíopes, Abebe viajó a Addis Abeba para ingresar en el cuerpo de guardaespaldas imperial de Haile Selassie. Allí destacó como atleta pero el seleccionador no se fijó en él para llevárselo a las olimpiadas de Roma ‘60. Poco antes del despegue del avión, el primer seleccionado, Wami Biratu, se rompió el tobillo jugando al fútbol y el seleccionador incluyó en el último momento a Bikila, que iba de segundón junto con Mamo Wolde (oro en México ’68).
Bikila corrió descalzo toda la carrera y se convirtió en el primer africano en conseguir un oro olímpico. Las imágenes de sus pies descalzos pisando las calles y vías de la ciudad eterna son impresionantes y ponen los pelos de punta.

Volvió a Etiopía convertido en un héroe.
Durante los cuatro años previos a las olimpiadas participó en varias maratones, ganándolas todas excepto un quinto puesto en la Boston Marathon.
Un mes y medio antes de viajar a Tokio con motivo de las olimpiadas del ’64 Bikila padeció una apendicitis aguda de la cual tuvo que ser operado. Dicen que mientras todavía estaba de baja se escapaba por las noches a correr por el patio del hospital simplemente por gusto.
Cuando llegó a Tokio, Bikila no pensaba participar en la maratón. No obstante, esta vez, Asics, la marca japonesa de zapatillas deportivas patrocinaba a la selección etíope y las presiones comerciales empujaron al etíope a correr calzado. Ganó estableciendo un nuevo record.
Al acabar dijo que podría haber corrido durante otros diez kilómetros.
En México ’68 volvió a correr, pero a mitad de carrera abandonó por problemas en la rodilla. Su compañero Wolde, eclipsado por la figura de Bikila durante nada más y nada menos que ocho años, por fin consiguió su momento de gloria al conseguir el oro, no obstante comentó que si Bikila no se hubiese hecho daño, hubiese ganado la prueba. Nunca lo sabremos.
Sólo el alemán Waldemar Cierpinsky ha logrado igualar dicha proeza.

jueves, 25 de septiembre de 2008

El gran mito de la maratón (II)


La distancia

Como ya decía en la entrada anterior, la maratón deriva de la distancia entre las ciudades griegas de Maratón y Atenas. La distancia entre ambas es de, aproximadamente de 40 kilómetros. Así que la primeras competiciones oficiales fueron de, aproximadamente, 40 kilómetros.

Sin embargo, hoy en día la distancia oficial de una maratón es de 42, 195 km (en millas 26,385), ni un metro más ni un metro menos.

¿A que se debe este cambio, en apariencia tan caprichoso? Como casi todo en esta vida, tiene una explicación donde la leyenda se mezcla con la verdad y donde las millas quitarán protagonismo al sistema métrico decimal.

Todo se debe a los ingleses y sus Olimpiadas celebradas en Londres ahora hace un siglo. Cuesta imaginar al Comité Olímpico Internacional de por aquel entonces discutir sobre la conveniencia o inconveniencia de alargar la carrera unos cuantos miles de metros por puro egoísmo y capricho de la Familia Real Británica para poder ver la llegada delante de sus narices. Pero así fué, y no solo la llegada si no la salida. No obstante, la modificación de esta distancia no fué culpa exclusiva de la la Familia Real, otro poder fáctico tuvo la culpa.


En esos tiempos, la prensa local inglesa ya debía de gozar de un poder y prerrogativas, que ya quisieran muchos medios para sí hoy en día. Un periódico aprovechó (anticipandose al COI) para publicar el recorrido de la maratón en exclusiva que comprendía los 40 kilómetros justos.

Después de esa publicación prematura, tanto el COI como la Asociación Olímpica Británica tuvieron que basarse en ese recorrido, pero debido a que lo publicado en el periodico atravesava múltiples vias de tranvía así como muchas calles mal adoquinadas, se decidió canviar varios de los tramos finales de la carrera. Esto implicó el alargamiento de la distancia hasta llegar a las 26 millas de distancia desde la salida, en el Castillo de Windsor, donde sólo la familia Real pudo disfrutar de la salida, hasta la llegada en el Estadio Olímpico de White City de Shepherd's Bush más una vuelta al estadio, lo que sumaba 26 millas con 586 yardas y 2 pies. Sin embargo la meta, de esta manera no cuadraba con el Palco Real, así que en vez de darse la vuelta en sentido contrario a las agujas del reloj se hizo a favor de las agujas del reloj y así la distancia quedó en las definitivas 26 millas 385 yardas actuales, que es lo que casi equvale a los 42,195 kilómetros, y escribo casi por que no es la misma distancia.

Incluso en el sistema métrico anglosajón presenta dos variantes, la de 26 millas y 385 yardas y la redondeada de 26 millas y 220 yardas, la diferencia entre ambas a penas dista de dos metros.

Otro de los mítos de la distancia de la maratón es el de decir que a partir de entonces se empezó a correr esta distancia, cuando existe constancia de que se volvieron a correr varias maratones con distintas distancias, y no fué hasta 1921 (no se sabe con exactitud por qué) cuando se estableció la distancia en los actuales 42,195 kilómetros.

No obstante la maratón de las olimpiadas de Londres pasó a los anales de la historia como "La Carrera del siglo" y fué recordada durante tiempo por lo que parece que al final el componente emocional ayudó a establecer la distancia definitiva.



domingo, 21 de septiembre de 2008

El gran mito de la maratón (I)


La marathon es una de las pruebas más importantes del atletísmo olímpico y popular, probablemente la más épica de todas puesto que su génesis está basada en la leyenda y se remontan a las mismisimas guerras entre griegos y persas, cinco siglos antes de que naciese ese al que llamaron Jesús, en la ciudad de Maraton, situada al noroeste de la capital griega.

A pesar de lo altamente civilizados que estaban, ya por aquel entonces, los griegos, no existía la telecomunicación tal y como la conocemos hoy, es decir, no existía ni Wifi ni ADSL ni tan siquiera los móviles con Bluetooth.

No obstante la telecomunicación existía como concepto y recordemos que el sufijo tele- proviene del griego y significa distancia.

La leyenda de Filípides

Así que cuando los atenienses ganaron la guerra contra los persas mandaron a un heraldo con la buena noticia a Atenas. El nombre de este heraldo es incierto y ha sido bastante discutido por historiadores de todas las épocas, aunque la versión más generalizada sobre el mismo es el de Filípides.

Así que el mensajero Filípides comenzo a marchar raudo hacia Atenas, puesto que si no comunicaba la nueva rápidamente, las mujeres de Atenas matarían a sus hijos antes que llegasen los persas y secuestrasen a los niños atenienses para incorporarlos de peones en sus ejércitos de bárbaros.

Cuando llegó a Atenas, a Filípides sólo le dió tiempo de decir algo de que le dolían mucho los piés por que a las Nike Air JesusCrist se les había petao la cámara de aire y lo había pasado muy mal en la subida final de la escarpada colina del Panteón y sin decir más se desvaneció asfixiado y abandonó la vida.

Filipides, no era ningún matado dentro del cuerpo de mensajeros del ejército Ateniense, y por lo visto cuenta con otra proeza, a la que por suerte no se le ha hecho mucho caso (y ahora sabréis por qué lo digo) y gracias a tenerlo en su CV le escogieron a él para marchar a Atenas ese día y pasar a la historia. Por lo visto el tío contaba con el récor de larga distancia de entonces y en dos días había llegado a correr 240 kilómetros para requerir más tropas en algún punto de la Grécia antigua.

Por suerte los señores del COI se decantaron por la leyenda más light, aunque hoy en día nos encontramos con gente empeñada en recuperar la cara oculta de Filípides y fruto de ello han surgido pruebas tipo Ironman, Marathon des Sables y otras nimieces distancieras.

Los Juegos Olímpicos modernos

Al Barón de Coubertin le ponían los mítos sobre los juegos olímpicos de la Grécia antigua de tal modo que consiguió convencer a varios países por aquel entonces para que se retomara la tradición perdida. Obviamente greci fué uno de ellos y además fué la anfitriona de los primeros juegos olímpicos. Rápidamente se escogieron los deportes en los cuales habría competición y se decidió que la prueba reina sería una carrera de larga distancia basada en los 40 kilómetros que corrió Filípides a la cual llamarían Maratón.
Esa competición la querían ganar los griegos. Un oficial griego, llamado Papadamiantopoulos se encargó de formar a la selección de maratonianos (trece en total frente a sólo cuatro de otros países) y entre ellos estaba un pastor de cabras que había realizado la mili a su servicio y que Papadamiantopoulos recordaba que tenía gran resistencia física. Su nombre era Spyridon Louis.

Louis entró por detrás de un atleta muy preparado de Australia en el estadio y en la última vuelta lo alcanzó en medio del delirio de todos los espectadores helenos.

El rey de grecia lo gratificó con un carro para que pudiera transportar agua desde el pozo más cercano a su casa. Algo comparable a que hoy te recompensasen con un Hummer.




lunes, 21 de julio de 2008

La pájara


“Pablo, déjalo, no pasa nada macho” eso es lo que me decía yo antes de subir al Rocacorba después de una pájara de campeonato en el kilómetro 90 y 130 kilómetros a mis espaldas. Y es que, pese haberme recuperado en el avituallamiento del kilómetro 100, os puedo asegurar que en vez de haber bajado en bici hubiese bajado en ambulancia.

Cuentan que Pirro, rey de Epiro (región de la Grecia clásica) al ver el campo de batalla en la que había vencido al ejercito romano y cayendo en la cuenta que había perdido a gran parte de sus soldados, dijo: “otra victoria como esta y volveré solo a Epiro”.

Desde entonces, conseguir una meta en la que el precio que hay que pagar para vencer es demasiado alto se suele llamar victoria pírrica o simplemente concluimos que el esfuerzo no ha valido la pena.

Llevaba bastante tiempo dándole vueltas al tema de las pájaras y el abandono de las fuerzas que todos podemos sufrir, ayer con otra muerte de una escaladora en Montserrat he acabado por llegar a una conclusión que espero que siempre pueda cumplir.

Esos terribles momemtos en los que empiezas a preguntarte ¿Por qué me meto en estos fregaos? o ¿se me va a resistir esta montaña? suelen preceder a la pérdida de la concentración, la calma y la alegria. Y entonces comienzas a cometer fallos que no hacen más que malgastar las pocas fuerzas que te quedan y descubre que tu cara es un mapa de sufrimiento, con los dientes apretados, respirando entre las muelas y con los pómulos hacia arriba que hacen que se te cierren los ojos.

El abandono de las fuerzas es bastante gradual, pero a veces la pájara puede llegar casi sin llamar a la puerta. Normalmente te invade una sed terrible y ganas de comer grandes cantidades de fruta madura. Más tarde te comienza a faltar el aire, empiezas a ahogarte y a sollozar involuntariamente como un niño pequeño con el objetivo de que te entre algo de aire en los pulmones y puedes acabar desmayandote. Obviamente un desmayo en según que circunstancias puede tener consecencias muy graves y eso es algo que hay que evitar.

Nadie está a salvo de las debilidades y limitaciones de nuestro cuerpo, ya podemos tener una fuerza de voluntad ferrea que cuando nuestro cuerpo se rompe y dice que no es que no. Por lo tanto, y esto es a veces muy dificil, hay que saber decir: basta, hasta aquí he llegado.

Pero por desgracia los humanos somos muy cabezones, muy exigentes con los demás e incluso con nosotros mismos, tantos años después de la victoria de Pirro seguimos en las mismas, sin saber que una retirada a tiempo vale más que mil victorias.

lunes, 17 de septiembre de 2007

¿Quién me iba a decir que un día como hoy podría acabar tan bien?



A petición y con permiso de mi primo Charles, esta vez comenzaré este relato de la siguiente manera:
¿Quién me iba a decir que un día como el de hoy podría acabar tan bien?
La noche anterior había aguantado hasta bastante tarde con algunos de los ex compañeros del Master. Muchos de ellos fallaron, pero esto no impidió a los que nos reunimos aguantar hasta bastante entrada la noche. A mí y a los últimos que aguantamos nos dieron las cinco y pico. Las noches de juerga me impiden dormir con tranquilidad, supongo que la mezcla de cerveza, vino, agua, café y copas no es muy buena idea si se quiere tener una buena digestión y despertar con las neuronas en su sitio.
A las cinco horas de acostarme decidí levantarme para no perder más tiempo entre bostezo y bostezo, ducharme, vestir y salir a la calle.
Un día bochornoso en la Ciudad Condal, no especialmente caluroso pero descaradamente pegajoso. Dado que mis primos no contestan a las llamadas que hago a sus móviles decido darme un paseo con Bicing hasta plaza Catalunya y entrar sin objetivos claros a tiendas de discos. Se me ocurre una idea, entrar a discos Castelló y hacerme pasar por friqui de la ópera. Pregunto a uno de los dependientes por grabaciones de óperas de Pietro Mascagni que no sea Caballería Rusticana y me muestra un par en las cuales no estoy interesado, así que le pido por Gugliemo Ratcliff o Silvano. El tío me pone cara de “¡no me fotis la mañana macho!”, me dice que no le suena ni que tenga en existencias grabaciones de estas óperas ni que existan ni tan siquiera; “Compruébelo por favor”, vuelve a poner cara de no me fotis y se dirige al mostrador arrastrando los zapatos perezosamente. Efectivamente en su catálogo de grabaciones de óperas no existe ninguna de Silvano que pueda conseguir, sin embargo puede encargar alguna de Gugliemo Ratcliff.
En ese momento me llama mi primo Charles diciendo que se acaban de despertar él y George. Dice que están bastante perjudicados de la boda de la noche anterior y que todavía se tienen que levantar, desayunar, lavarse y ponerse las pilas. Que a mis primos les quede por hacer todas estas cosas quiere decir que puedo seguir mirando discos, gafas de sol, bicicletas (y todo lo que rodea al mundo de la bici) y otras cosas además de ir a esperarles al vestíbulo del hotel.
Aparece Charlie y lo que queda de Jorge. Jorge tiene que embarcar en un avión de Vueling que sale en menos de una hora, pero antes de dirigirse al Prat tiene que sacar dinero en un cajero y tomar un taxi. ¡¡Si no pierde el vuelo será por el poco pelo que le queda al mamón!!
Nos quedamos Charlie y yo solos ante el peligro. Después de una obligada parada técnica en una óptica en la que mi primo se prueba unas cuantas gafes de sol (por supuesto ninguna acaba de convencerle) cogemos un taxi en el que obligamos al peseto a que haga uso del aire acondicionado y nos dirija al Port Olímpic. Una vez allí nos apeamos y seguimos a pié por el paseo marítimo de la Nova Icaria hasta el Bogatell. Nos sentamos en uno de los chiringuitos que se encuentran en la playa (anteriormente descrito en “Renos en la Barceloneta” y desde el cual está tomada la foto que encabeza este relato) y tomamos cervezas y ensaladas a ritmo de Bob Marley y posteriormente de DJ nisupu. Parece que el día empieza a coger color.
A mi primo se le ocurre la idea de darnos un baño en la piscina del hotel. Yo, esta vez no he traído el bañador a Barcelona y me compro uno con abre botellas incorporado (reconozco que es una exageración dicho complemento y que seguramente el bañador esté dirigido a un público que se lo monta todavía mejor que yo).
Otro taxi, otro peseto a quién obligar a hacer uso del aire acondicionado y rumbo a la Illa Diagonal.
Una vez en el hotel, nos ponemos el bañador y nos damos un baño en la piscina.
La piscina está situada en la azotea del edificio y es de estas que salen en las revistas de arquitectura moderna en la que el agua está rodeada de láminas de madera y se tiene vistas a la ciudad. Como una imagen vale más que mil palabras, aquí os dejo una foto para que os hagáis una idea de la piscina y mi bañador.




Después de un rato de descanso, descubrimos que en el piso de abajo había un Spa. Así que recorrimos varias veces el circuito de hidroterapia: masajes en los gemelos, rodillas, muslos, espalda, hombros, burbujas, baño de agua helada, sauna…

Una vez acabado el circuito, vimos en la habitación del hotel la semifinal de España contra Grecia del Eurobasket, buen partido y merecida victoria de los españoles.
Nada más acabar el partido nos dirigimos a la parte alta de Barcelona para saborear las siempre sabrosas hamburguesas del O.K. de Sarriá. Ya había intentado una vez enseñarle este lugar pero dio la casualidad que estaba cerrado. La visita al O.K. no defrauda, pero Charlie se ha dejado un hueco en el estomago para una Cervela en el Frankfurt Pedralbes. Bajamos por Major de Sarrià hasta Plaza Artós, calle Santa Amèlia para tomar Capitán Arenas, passeig de Manel Girona y calle de Jordi Girona. La calle de Jordi Girona se ha vuelto un cluster de Frankfurts y restaurantes. Sorprende la gente que hay en las dos aceras de la calle comiendo bocadillos y bebiendo cerveza. Los jardines de la Universitat Politècnica de Catalunya se convierten en improvisados campings de orgías salchichísticas.
Después de acabar los bocadillos nos vamos andando hasta el hotel de Charlie. Nos despedimos y yo vuelvo a casa para dormir plácidamente, el Spa me ha dejado destrozado. Sin lugar a dudas la vida del turista gastronómico es bastante dura.
Al día siguiente, decido que ya tengo los deberes hechos y me voy pronto a Figueres. Pierdo el tren Express y para amenizar las dos horas de tren me compro Rockdeluxe y El País.


sábado, 8 de septiembre de 2007

La vuelta al cole!!

Esta ha sido una rápida semana que ya es historia. El lunes probé por primera vez ir y volver en el dia en tren a Barcelona. La idea no es mala y se llega en poco tiempo cuando coges el expreso que lleva directamente a Barcelona sin hacer más paradas intermedias que las imprescindibles como en Girona, Sant Celoni o Granollers. Pero a la vuelta, un grave despiste implicó que cogiese el tren que para en todas las estaciones secundarias y apeaderos de mala muerte que hay entre Barcelona y Figueres.

Con la vuelta al cole de la mayoría de los niños y niñas de toda Europa, la mayoría de los turistas que veranean en Empuriabrava han abandonado la urbanización canalizada rumbo a sus países respectivos, mayoritariamente Francia, Alemania, Bélgica, Holanda e Inglaterra. Este es uno de los aspectos que me hace pensar en que el verano ya ha llegado a su fin.


Pero en el Alt Empordà, la huída de los turistas este año ha coincidido con la llegada de la Tramuntana. La temida y prometida Tramuntana. Potente, frío y seco viento proveniente del norte que nace en el macizo central francés acelera su velocidad ayudado por los Pirineos para arrasar el golfo de Roses y peinar todos los cipreses del Pla de l’Empordà. Alguien me había dicho que este viento ya no es lo que era. Sin embargo a mi me parece que se equivocaba. El viento llego el jueves por la tarde y no nos ha dejado hasta ayer, para convertirse en un fuerte Poniente igual de molesto pero no tan persistente ni estremecedor.

El viento posee una capacidad de limpieza espectacular. Los dias de Tramuntana se caracterizan por un cielo azul eléctrico totalmente despejado, en ocasiones con altas y alargadas nubes blancas como el algodón que aparecen y desaparecen rápidamente en ambos extremos del horizonte.

Es espectacular ver como los pocos árboles de la zona (deben de haber 4 por cada cuatro kilómetro cuadrado) están totalmente adaptados a los fuertes vientos mediante un tronco flexible que devuelve al árbol a su posición inicial al mínimo despiste del viento. A pesar de lo poética que pueda parecer la llegada de la Tramuntana, tengo que decir que presiento bastantes inconvenientes a este fenómeno meteorológico. Uno de ellos es la dificultad de realizar cualquier tipo de actividad al aire libre, ya sea pasear, ir a hacer la compra o, por supuesto correr o pedalear. Lo digo por que precisamente esta ha sido la primera semana que me he auto impuesto como comienzo de la nueva temporada 2007-2008 en la que me propongo a alcanzar la meta de rebajar los 37 minutos en la distancia de diez kilómetros. Así que podéis imaginar lo incomodo que es correr con el viento dándote en la cara, desequilibrándote y frenando el ritmo que tanto ha costado coger. Y ahí tenemos otro síntoma de la vuelta a la rutina que el verano se empeña, año tras año, en querernos hacer olvidar, mi vuelta a los entrenamientos. Como ya he comentado en la entrada anterior de este blog, hoy, sábado 8 de septiembre de 2007 corro mi segunda Burriac Atac, y esto implica preparación y concentración.

Sigamos con más síntomas que evidencian la llegada del curso 2007-2008. Ni que decir tengo que el comienzo de La Liga, este año ha tenido, por desgracia, uno de los comienzos más sonados desde hace muchas temporadas. La Liga llena vacíos difícilmente sustituibles para la mayoría de mortales. Sobre todo los vacíos de las penosas tardes de domingos en las que uno aterriza de su fin de semana y se encuentra planchando los pantalones y camisas que va a llevar durante el resto de la semana, o mientras se traga un atasco espectacular en la autopista o carretera de turno cuando volvemos de pasar un relajante fin de semana en el pueblo, o con suerte cuando vamos a ver el partido en vivo al campo y descargamos nuestras iras en los jugadores de nuestro equipo por vagos, nos cagamos en los muertos de los jugadores de los equipos rivales por demasiado listos o simplemente recordamos lo puta que es la madre del árbitro. Incluso nos podemos alegrar o emocionar por ver alguna jugada genial. El caso es ocupar el tiempo y esperar a que pasen las diez primeras jornadas para empezar a especular sobre el resultado final para fastidiar a los amigos de equipos rivales. Una excusa más para socializar, desde luego más fácil que discutir sobre política.

Más síntomas que corroboran el principio de un nuevo año: el Eurobasket, este año parece que el conjunto español tiene ganas de confirmar su magnífico estado de forma y así parece que lo está haciendo con un único partido perdido in extrémis por un triple en el último segundo del equipo de Croacia. No obstante, fue un buen partido y la paliza que acaban de propinar a Grecia augura un buen torneo para los de Pepu Hernández liderados por Pau Gasol y un fantástico e inspirado Rudy (Mr. Catering) Fernández.

Sin olvidarnos de la Vuelta, que ya ha disputado su séptima etapa y probablemente se decida en alguna de las contrarreloj se van a disputar. Recordemos que el plato fuerte en la Vuelta, por desgracia no son las etapas de alta montaña y los contrarrelojistas tienen tantas posibilidades de disputar la general como los escaladores. De momento me quedo la voz de un corredor del Saunier-Duval que se cayó en una de las primera etapas y se abrió la barbilla. Tuvo que ser operado al finalizar la etapa y el dolor que le provocó el golpe le impedía masticar e ingerir cualquier tipo de alimento sólido y de tanto mal estar que no pudo dormir ni descansar correctamente. Al día siguiente le subieron a la bicicleta para disputar la etapa. En la meta le estaba esperando uno de los periodistas de TVE para recoger su testimonio. Su voz sonaba más rota de lo que ya suena la voz de un ciclista recién bajado del sillín de la bicicleta con la que acaba de recorrer 180 kilómetros, se le notaba que no podía hablar correctamente y por cada palabra que pronunciaba podía ver en sus ojos una lágrima que no se atrevía a asomar por orgullo propio o por que quizás ya las había derramado todas durante la etapa. En cualquier caso una demostración de lo que las personas podemos llegar a hacer por ganarnos la vida.

No obstante ante tanto fútbol, baloncesto y ciclismo, hay que recordar que hoy ha sido el partido inaugural de la VIª Copa del Mundo de Rugby. Enfrentaba a Francia, el equipo anfitrión, versus Argentina. Argentina se ha impuesto al XV del Gallo sorprendiendo a todos los aficionados congregados en el Stade de France. No obstante los Pumas llegaban bastante igualados al partido y con muchas ganas e imbatidos ante los partidos amistosos que habían disputado contra los galos. Francia no ha estado a la altura y ha demostrado demasiada condescendencia ante un equipo técnica y físicamente inferior pero con muchos más litros de sangre en las venas. Este partido me recordó a mi época de juvenil en el C.N. Montjuïch, precisamente un argentino era nuestro segundo entrenador, un día ante la pasividad y el poco entusiasmo que mostrábamos la mayoría de los jugadores, paró el entrenamiento y nos dijo con un acento porteño brutal: “¡Chicos, chicos, por favor! Yo os puedo enseñar a pasar el balón, a percutir correctamente, a propinar al rival un tackle como Díos manda, haceros correr kilómetros para que tengáis más resistencia… pero lo que no puedo es poneros sangre en vuestras venas.”


Ignacio Corleto anota el único ensayo del partido inaugural para los Pumas


Pero esto era hace mucho tiempo, hoy en día si que es posible poner sangre en las venas a los deportistas. ¡Y que sangre!

viernes, 24 de agosto de 2007

Arrancando motores


Ya hace una semana que he realizado la mudanza junto con la inestimable ayuda de mi amigo y colega Carlos Cruzado (colega de la universidad Carlos III), mi no menos amiga Begoña y por su puesto mis padres, en especial mi madre que decidió sacrificar su hora de siesta a cambio de una buena paliza de desempaquetar enormes cajas de cartón llenas de comida para la despensa.

Por fin he dejado de vivir en el hotel y he comprado por primera vez en el supermercado (hipermercado, perdón) para rellenar mi nevera, que permanecía vacía desde hace bastante tiempo.

Dicen que lo que más estrés produce en esta vida es el cambio de trabajo, cambios de casa y transtornos de la familia. Pues bien, la suma de los dos primeros cambios la vengo padeciendo desde hace varios meses y todavía parece que estoy en la cresta de la ola.

EL viernes llegué a Barcelona en tren y me dirigí a recoger la furgoneta que había alquilado. Me dirigí presto a la Zona Franca a realizar compras varias de bricolage. La unión es barstante cañí: furgoneta, Zona Franca y bricolage. Aunque la Zona Franca ya no es lo que era. Valga como muestra la foto de arriba en la que vemos como se está construyendo a base de bien.

El sábado pasado empezó pronto y no del todo bien: "La Flauta" había cerrado sus puertas y no pude despedirme de mi ex-barrio como a mi me hubiese gustado, es decir, desayunandome un par de flautas del el dia que seguro hubiesen sido de butifarra con queso.

Por suerte La Farga estaba abierta y pude comerme un cruasán plancha con un kilo de mantequilla y otro kilo de mermelada.

Al poco rato llegaron Carlos y Begoña a meter mano a todos los trastos y cajas que pululaban por la casa. Los cargamos en la Fiat Ducato que había alquilado para hacer la mudanza el día antes y marchamos rumbo a Figueres.

La AP7 a la hora de comer era un continuo atasco que nos impidió disfrutar de la comida con mis padres en el hotel Almadraba. Llegamos a las tres a Figueres con el tiempo justo para comprar un pollo asado y un poco de fideos en una casa de comidas que está enfrente de mi nueva casa.

Descragamos los trástos rápidamente y nos volvimos a Barcelona. Una vez allí vaciamos la casa definitivamente y Begoña se despidió de nosotros.

Carlos condujo la furgoneta de vuelta a Figueres y llegamos a las 20:00. Todo un record. 450 kilometros recorridos y dos cargas completas de furgonneta.

A la llegada a Figueres nos esperaba un baño inaugural en la piscina de la comunidad y después una obra de teatro dentro del recinto del Castell de Peralada, la obra se llama "Los Persas, Requiem por un soldado", de Calixto Bieito, basada en un antiquisimo relato de la Batalla de Salamina de Esquilo, datada del año 480 a.c.

Trata de un destacamento de agerridos soldados españoles en Afganistan al cual se les manda una misión de desalojo de una escuela. Lamentablemente la misión no puede cumplirse y los soldados empezarán a mostrar los verdaderos motivos por los cuales se alistaron al ejercito. Los actores eran a la vez músicos y cantantes que interpretaron canciones de Janis Joplin (Cry Baby), Pink Floid (In the Flesh) y Edwin Starr (War), además de un himno nacional español tocado a lo Jimmy Hendrix. Igual que en la versión que vi en la Kommische Oper de Berlín de la Madamme Buterfly en la que Pinkerton se quedaba en pelotas sólamente cubierto por una bandera de los Estados Unidos, en Los Soldados, uno de los protagonistas se queda en pelotas sólo con la badera española atada a la cintura. Pese a estar en Cataluña, algunos espectadores abandonaron sus butacas a media representación.

Una obra curiosa y divertida sin dejar de lado la vertiente trágica, crítica y antbelicista.

Desde luego, lo mejor que he visto en el Festival de Peralada en toda la temporada.

Más tarde llegó la merecida cena para Carlos y para mi en la que nos tuvieron que llamar la atención por deborar tantos langostinos.

Al día siguiente: relax y vida. Excursión en kayak desde la playa de Almadraba hasta una cala de piedras y agua transparente, sesión de sauna, para llegar a mesa puesta y degustar un arroz con balao y un poco de cohinillo mientras observábamos gotas caer a mogollón.
Una vez acabado el fin de semana empieza lo que va a ser mi nueva vida aquí. Todavía quedan muchas cosas por montar y muchos trastos que ordenar. Una casa nueva que hay que rodar antes que funcione al 100%.
Cada vez que me voy a la cama Mitshubishi Motors tiene la gentileza de darme las buenas noches.

martes, 14 de agosto de 2007

Los primos visitan Barcelona

Deprisa, deprisa, os resumo lo que ha dado de si este pasado fin de semana.

En la última entrada os hablaba de mi pasión compartida con mis primos por los bocadillos del Frankfurt Pedralbes. La cita tuvo como resultado una factura de aproximadamente 80€, lo que incluye unas cuantas cervezas y unos 16 bocadillos, 12 de los cuales cayeron en manos de Jorge, Charles y yo, los otros cuatro se los repartieron primos por parte paterna de Jorge y Charlie. Así que se puede llegar a la conclusión que los Franco Duque (apellidos de mis primos) han heredado el mismo gen que yo he debido de heredar, un poco suavizado, eso si. Ni que decir tengo que en lo que a ingesta de alimentos se refiere, no me llegan ni a la suela de los zapatos, bueno, digamos a la rodilla.

Luego nos tomamos unos mojitos en un garito que encontramos por casualidad en el Born, unos mojitos dignos de ser mencionados. El camarero nos contó la historia que Ferran Adrià le había enseñado esta técnica de preparar mojitos que consistía en la maceración de la hiebabuena junto con el limón y el ron dentro de una botella de sifón. Rumbo a Gracia inteno enseñar la supermarcha nocturna de Barcelona a mis primos con resultado bastante negativo. Al final acabamos en lo que sería el equivalente del Mercurio en Barcelona: el María, un local decorado con posters y ediciones limitadas de discos de los Doors, Beatles, Jimmy Hendrix, The Who, Led Zeppelin, Rolling Stones y demás glorias del Rock and Roll. Aproximadamente a la una nos vamos a la cama. Ellos duermen en casa de su prima Astrid y cojen un taxi, yo me monto con ellos para ahorrarme un paseo de 500 metros y me arrepiento debido a lo pesado que es el taxista. Típico amargado que se caga en todo con un largo repertorio de topicazos tipo: "Menuda mierda de país!! que pocas cabezas ruedan!! Si yo fuese presidente esto sería otra cosa!! Que me dejen a mí y ya veras como cambio esto en dos días!! Yo no he tenido vacaciones en mi puta vida". Para colmo Charlie le da coba: "el país ha mejorado mucho, está bien que no exista la pena de muerte, es importante de vez en cuando cogerse vacaciones para desconectar..." Salto del taxi casi en marcha antes de estrangular al peseto y les escribo un msm de buenas noches a mis primos en el que escribo: "que se cayeeeeee, dile que se caaaayeeeee, dile que se cayeeeeee, de una puta veeeeez!!!!!" (entonar tipo cántico hooligan)

Al día siguiente la resaca (de bocadillos) se deja notar, cenar cinco bocadillos de esos te deja más deshidratado que 10 horas a pleno sol.

Y hablando de sol vamos a la playa de Torredembarra, no sin antes tragarnos un atasco de pelotas en la AP7 dignos de postal vacacional mediterranea. Nos consolamos diciendo que un verano sin atasco es como un jardín sin flores.

En Torredembarra mis primos se encuentran con bastantes amigos suyos de la infancia y adolescencia. Varias rememoraciones de momentos míticos de sus veranos, una fidehuà notable y unos bañitos en un agua increíblemente transparente y volvemos a Barcelona. Yo he quedado con mi amigo Carlos Muniesa, excompi de master que se ha enganchado a la bici.

Carlos es fumador y me sorprende que se haya aficionado. Así que decido ir a comprobar su estado de forma.

El tío aguanta mejor de lo que pensaba, hacemos unos 20 km suavemente y volvemos a casa. Bravo por Carlos, tiene futuro.

La cena con los primos consta de un par de pizzas, que nos dejan KO. Casi no puedo ni respirar y llego a casa reptando cual Boa Constrictor rellena de puerco espín.

Ya es domingo. Me despierto pronto y desayuno un cruasán plancha en la Farga rodeado de abueletes de la Diagonal que leen el ABC o la Vanguardia. Hace un día nublado y mis primos están sobaos 100%, los teléfonos desconectados les delantan. Al cabo de un rato me llama Charlie y le pregunto: "¿Todavía estas sobado?" él responde con voz pastosa "No, no, tío, todavía estoy despierto, te llamo luego". Tardarán unas cuantas horas en confirmarme la hora a la que debo encontrarme con ellos. Así que aprovecho para acabarme "Esperando a Godot" de Samuel Becket. Obra de teatro en dos actos que debería leerse en una hora pero que me ha costado leer un mes. Bastante surrealista. Empiezo a leer "Una mujer cualquiera" de Arthur Miller que tiene pinta de ser más potable.

Charles & George están preparados para la visita del museo Picasso, pero al final acudimos al MACBA, se nos queda la misma cara de incredulidad que se me ha quedado a mi después de acabar con "Esperando a Godot". Charles se indigna, como viene siendo habitual desde que tiene uso de razón.

¡¡¡Este es el careto que se le queda a Jorge!!!


¡¡Pero eso no nos hace perder el hambre!! Nos vamos al Port Vell y nos jamamos unos boquerones, unas navajas, un ensaladote y una paella.

Carlos Muniesa me vuelve a llamar para ir en bici. Vale, me parece buen plan. Esta vez hacemos 40 kilómetros, se lo pongo un poco más difícil y veo que el tío aguanta pero todavía no está hecho un autentico perro de presa. Pero vuelvo a repetir: apunta maneras y creo que este invierno voy a tener un buen compañero de rutas ciclistas. Bien, bien, me gusta la idea.

Después de la ducha me pasan a buscar Charlie con Cristina y, junto con Carlos, (Jorge a vuelto a los Madriles) nos vamos a cenar a un Lizarran donde me encuentro con José María, su mujer, Conchita y su hijo. Que pequeño es el mundo. Me pongo de chistorra hasta arriba.

Pagamos la cuenta y nos disponemos a salir del bareto cuando se pone a llover torrencialmente, así que no nos queda más remedio que pedir un postrecito y esperar a que amaine.

Carlos se ha dejado el casco en la moto y se le ha empapado por dentro, jeje que putadilla más gorda!! Cristina y Charles se montan en mi coche y cruzamos Barcelona desierta y a oscuras. Me recuerda a Bucarest. Las ramas de los árboles llegan casi hasta las aceras, y tapan la tenue luz de las pocas farolas que todavía funcionan, mientras caen las últimas gotas de la tormenta y los truenos suenan cada vez más tarde de la aparición de los relámpagos. Por la calle no hay nadie. Barcelona es una ciudad fantasma.

Et le weekend c'est finnit!!

domingo, 29 de julio de 2007

Historia de una piscina

Hace unos días me invitaron a cenar una pareja de amigos. En concreto María y Alex, que veranean en Cadaqués.

María es una ex compañera de trabajo de la Marina Port Vell, que tuvo que sufrirme como comisario anti tabaco. Alex es su marido y tienen dos niños, Max y Ágata de cinco y cuatro años.

Como saben que estoy por aquí, los cuatro me hicieron una visita a la Marina. Nos sentamos en una terraza que hay al lado de las oficinas con un ojo puesto en la cerveza y el otro en los niños, que cuando menos te lo esperabas estaban en la otra punta del puerto. Obviamente, los padres tuvieron que advertir a los niños que había que portarse bien y que si lo hacían llegaría recompensa. La recompensa se materializó en un enorme plato de patatas fritas a las que Max recomendó añadir además de ketchup y mostaza, tabasco. Luego picaban, claro. Pero no dejamos ni una.

Alex y María son grandes amantes del Carajillo con Ron Puyol, así que buscamos en la playa un lugar donde nos lo sirvieran. Previamente Max disfruto de un paseo en caballito mecánico y Ágata de una larga sesión de saltos en cama elástica. Pesa tan poco que la cama no cede ante su impulso, pero se lo pasa en grande. Despues de tomarnos los carajillos (prefiero el café a solas) nos vamos cada uno a nuestra casa y quedamos para hacer una cena en Cadaqués un día de estos. A parte de amar el carajillo, la pareja también ama la barbacoa y mi subconsciente me dice que la cena prometida consistirá en barbacoa, así que al día siguiente decido llamarles para concretar una cita lo antes posible. El día siguiente.

Así que el día siguiente me lo planteo de la siguiente manera: desayuno fuerte en el buffet del hotel y comida ligera para disfrutar de la barbacoa. Pero la visita de mi jefe me impide seguir adelante con mi plan de frugalidad a medio dia y tengo que comerme una ensalada caprese y un plato de tagiatelle con porcini y trufa negra. A las cuatro y media estoy a punto de rebentar.

A eso de las siete me escapo hacia el hotel, para cambiarme de ropa, coger el bañador y el coche para enfilar hacia Cadaqués.

Para llegar al pueblo hay que tomar una carretera de infinitas curvas que suben a lo alto del Parque Natural del Cap de Creus y una vez arriba tienes que vover a bajar por otra carretera de curvas que acaba en el pueblo de Cadaqués.

Una vez allí, Alex me viene a buscar a la entrada del pueblo y me guía hasta la casa. La casa está situada en la parte izquierda de la bahía según se mira al mar. Tiene un par de casitas que él mismo ha reformado y una casa central donde duerme la familia. A la hora que llegamos María está practicando el noble arte de la plancha y los niños se acaban de bañar, salen de la ducha cubiertos con la toalla como fantasmas y me intentan dar sustos.

Me cambio y me pongo el bañador. En el jardín hay una piscina. Me tiro y noto como es mucho más difícil nadar aquí que en el mar. Me cuesta más hacer el muerto.

Aparecen los niños ya vestidos y acompañados por María a ella le acompañan una cerveza y un pitillo Golden Virginia recien liado. Los niños quieren que juegue a pilla pilla con ellos, hago el paripé un rato pero me canso rápidamente, con cuatro zancadas los cojo. Pero ellos quieren seguir haciendo algo, inagotables empiezan a dar vueltas al jardín. Max me muestra como sabe trotar como un caballo, incluso relincha y su movimiento de cuello es una adaptación perfecta al cuerpo humano del meneo de cuello del caballo. Me recuerda a mi hermano cuando imitaba perfectamente el mugir de las vacas.

Nos desplazamos a la zona de la barbacoa, ha llegado la suegra de María, Lise, nos dice que Alex, nacido en Barcelona, con sólo pocas horas de vida ya visitó el pueblo, así que casi la mitad de su vida se podría ubicar en el pueblo. Con la introducción de su madre Alex toma la palabra y, mientras enciende el fuego, empieza a contar historias de la casa, de los veranos y fines de semana en Cadaqués, toooodos los viernes después de salir del cole carretera y manta hacia la costa. Se conoce a todas las familias del pueblo. Podría escribir un Best Seller con las historias que cuenta.

Comienza a anochecer y todos empezamos a tener hambre, el fuego ya está casi listo. Chorizos, panceta, pinchitos, hamburguesas y una refrescante ensalada de couscus y taboulé cocinada por Lise. Alex insiste en que es una barbacoa de las guarras, que quería haber comprado carne de la buena pero con el ajetreo de idas y venidas a Figueras no le ha dado más tiempo que entrar en el Mercadona y comprar bandejas envasadas. A mi me da lo mismo, hago un papel muy digno y todo me sabe a gloria.

Los niños se van a la cama y Lise también, nosotros nos vamos a dar una vuelta por el pueblo. Alex sigue con sus historas, es sorprendente cómo de un pueblo tan pequeño pueden surgir tantos relatos.

Me cuenta lo que son los "ous ferrats", pequeñas embarcaciones amarillas y blancas casi cuadradas que sirven para llegar a las boyas a remo donde están amarradas las embarcaciones de los habitantes de Cadaqués. Me hace gracia lo del "ou ferrat" se me ocurre hacer una regata: Ou Ferrat Class.

A todo esto, María y Alex no saben quien tiene el mechero "¡Lo tienes tuuuuuu!", "¡¡No, lo tienes en tu bolso!!", al final resulta que los dos tienen su respectivo mechero, jaja, demasiadas cosas en la cabeza!!

Ya es tarde, estos dos estan de vacaciones, pero yo no. Mañana hay que ir a trabajar. Así que subimos hacía casa. La cuesta debe de ser de un 15%, mínimo, casi tenemos que ayudarnos de los brazos para subir, ahora me acuerdo que, antes, con el coche he utilizado la primera para llegar a la casa. Con los chorizos en la panza se hace difícil la subida, pero a los tres se nos abre el apetito. Nos hacemos unos bocatas de fuet en un plis y nos los comemos en la piscina. Allí María me pregunta si Alex me ha relatado la historia de la construcción de la piscina. Le digo que no, esa, precisamente, no. Alex me la cuenta. Sin lugar a dudas es de las más divertidas.

Cuenta que los constructores de la piscina, a pesar de haber tenido el dudoso honor de ser los importadores de la técnica del gunitado de hormigón, debían ser unos chapuceros y que, debido a los dolores de cabeza que supuso la construccion de la piscina. Alegando daños y perjuicios decidieron no pagar por la obra. No merecían ni un duro. Así que los constructores demandaron a la familia mediante un prestigioso abogado caradura cuya estrategia consistia en no ponerse nunca en contacto con el abogado de la familia de Alex. Típico pica pleitos que pretende alargar los procesos de negociación hasta el infinito abismal con tal de minutar.

Así que un día Lise, harta de tanto papeleo, procedimientos administrativos y burocráticos decidió acudir sin cita previa al despacho del abogado demandante. Acompañada por Alex, cruzaron las calles de Barcelona en Vespa y llegaron al lujoso despacho del abogado. A todo esto estamos hablando de mediados de los ochenta.

Una vez en el despacho pidieron cita con el abogado, la secretaria dijo que esperasen en el vestíbulo y fué a avisar al abogado de la visita sorpresa. Pero no se dió cuenta que Lise y Alex se colaron en el despacho pegados a su culo, con lo que ya habían logrado presentarse en el despacho personal del abogado de los constructores. El abogado mandó a la secretaria que llamase a la policia y ésta dejó a solas en el despacho al abogado, Alex y Lise.

Lise reprochó el comportamiento del abogado y le sugirió que se pusiese inmediatamente en contacto con su abogado, a lo que el abogado respondió que se largasen antes que llegase la policia.

Pero a Lise no se le ocurrió otra cosa que cojer el primer jarron de porcelana que tenía a mano y amenazar con romperlo a no ser que el abogado llamase en ese preciso momento a su abogado. El abogado siguió con la cantinela de la policia y el jarrón cayó al suelo. Y así con todos los jarrones hasta que llegaron los grises. Lise sacó de su bolso un pasaporte suizo (se me ha olvidado comentar que la familia de Alex es suiza) y los policias no los detuvieron y los dejaron marchar sin dar al abogado posibilidad alguna de demandar a madre ni hijo. Así que el abogado se quedó sin jarrones y además recomendó a los constructores que retirasen la demanda a la familia, cosa que hicieron.

En fin, una bonita y humana historia de pérdida de paciencia que acaba bien. Aunque por lo visto hoy, despues de casi 20 años, la piscina tiene que repararse otra vez puesto que filtra agua hacia el jardín.

Este invierno Alex quiere repararla otra vez. Así que la historia de la piscina sigue viva. Veremos si da para escribir un libro.

Cuando acaba la historia nos quedamos sentados en el borde de la piscina y nos callamos. Aquí si que se ven estrellas. Poco a poco nos entra el sueño. Nos vamos a la cama. Me despierto pronto y lo primero que veo es la fotografía de arriba, el sol se refleja en el mar casi igual que como en un espejo. Saco otra foto, esta de abajo y me voy a trabajar.

martes, 24 de julio de 2007

Celebración


Acontecimiento largamente esperado y anhelado por la mayoría de personas que rodean al Sr. Alejandro Padrell. El evento se celebró durante el fin de semana del 21 y el 22 de julio de 2007. Muchos de los que acudimos no olvidaremos esta fecha.

El que escribe estas líneas, cómo no, decidió acudir al lugar antes que el homenajeado para reconocer el terreno, Sant Julià de Vilatorta. Llegué en lo que se dice "un pedo", puesto que no salía de Barcelona sino de mi Ampuriabrava adoptiva. Diferencia de paisaje y de temperatura, St. Julià está en el centro, cerca de Vic (tierra de fuets y demás embutidos suculentos).

La primera impresión de St. Julià que se lleva él que lo visita por primera vez es de un viaje a finales de s.XIX: casas de viejas y acaudaladas familias de la Ciudad Condal construidas para respirar aire fresco durante los calurosos meses de verano. Me viene a la memoria la novela de "La montaña mágica", y puedo imaginar a personas con tuberculosis tumbados al sol en sus interminables jardines y poniendose hasta la bandera de fuet y llangonises varias bien regado de vino tinto, con la excusa de estar malitos.

Pero volvamos al s.XXI, he llegado demasiado pronto y todavía no hay nadie más que los padres de Alex. Me dan una vuelta por el jardín y me comentan que antes era todavía más grande, por lo visto la carretera que pasa por detrás cortó en dos el bosque y ahora lo que queda es la mitad. A pesar de esto se podría hacer una piscina olímpica y un par de canchas de tenis rodeada por un velódromo peraltado que rodease el cedro de 30 metros que gobierna el jardín y sobraría espacio.

Al fin llegan Alex, Vania y Ahim. Visitamos Vila Carme que es la casa donde vamos a pasar el fin de semana. Aproximadamente tiene unas treinta estancias repartidas en tres pisos y es de planta casi cuadrada, enorme y muy bien conservada, para llenar esa casa necesitas muchos invitados, pero en caso de exceso de invitados siempre queda Vila Conchita, que es la casa de al lado, la hermanita pequeña de Vila Carme.

Es hora de cenar y vamos todos a un pueblo de cuatro casas vecino de St. Julià, una de las casa es un restaurante y otra es una iglesia románica. Tambien hay unos columpios para niños de 3 años, en los que, obviamente, tanto Vania como yo hacemos el mongui a base de bien. Todavía quedan pueblos así, con lo básico. La cena consiste en un plato lleno de embutits de la terra y pan con tomate a tutiplen. Los demás me dicen que no hace falta que me acabe los embutidos, que alivio!! El padre de Alex se tira el rollo y nos invita a todos, thaaaanks a loooot.

Para bajar la cenorra, y dejnado a buen recaudo los padres de Alex y a su tía, nos vamos a estirar las piernas y jugamos unos futbolines. St. Julià está de fiesta mayor. Atraídos por la música que viene de la parte baja del pueblo, llegamos a un parque en el que debe de haber algunos cientos de chicos y chicas jovenes meneandose al son de "Te quiero para toda toda tooooda la vida". Definitivamente no es nuestro rollo. Volvemos a casa cabizbajos por que, pese a sentirnos jovenes, sabemos que los 16 ya hace unos cuantos años que han pasado.

Pero a la mañana siguiente me importa un huevo no tener ni 16 ni 17 ni 18 años, de hecho hay cosas que con esa edad no se pueden hacer, por ejemplo: celebrar que un colega tuyo es Arquitecto.

Y bueno, hay que preparar todo, vamos a Vic, compramos verduras en la plaza y nos sorprendemos ya que elegimos el género con nuestras propias manos. Quizás sea el mismo género que el vendido en Caprabo, pero al menos es más auténtico compralo a plena luz del día. Pero hay cosas que se tienen que comprar en el super, inevitable: birras, alcoholes, carbón, hielo, servilletas (¿pa qué?)... La carne ya está comprada. El trayecto St. Julià Vic no dura más de 10 minutos en coche. Los teléfonos de Vania y Alex no dejan de sonar continuamente. Nadie sabe como llegar y además mucha gente está empezando a despertar a las 13.00, con lo que llegarán tarde muchos de ellos.

A la una empezamos a preparar la barbacoa, se supone que soy el encargado. Recogemos unas cuantas ramas del jardin y empezamos con el fuego. Las ramas están secas, en su punto, así que no cuesta arrancar una buena fogata. Sale una buena brasa que supongo durará mucho tiempo.

Los padres de Alex abandonan en este momento la escena pidiendo que no bebamos mucho y esas cosas que nosotros, en caso de tener churumbeles, tambien les diremos a ellos.

En la nevera hay 96 latas de Estrella Damm, se abre la veda, empieza a legar gente sedienta, te explican las vueltas que han dado para llegar allí, las mismas que di yo ayer. Pero sólo hay algo que me importa en estos momentos: observar el fuego y ver como la madera se convierte en rocas rojas poco a poco, verdaderamente es un espectaculo que merece ser disfrutado con una cerveza bien fría y con una bolsa de patatas.

Vania se encarga de recibir a la gente, la anfitriona perfecta, ensenya la casa a los invitados (gran parte de ellos son arquitectos) mientras atiende por teléfono a los que tienen que llegar. "Alex!! ¿Cómo se llama esta calle? ¿Pugi y qué más?" La calle se llama Puig i Cunyent y la pregunta de Vania se va a repetir durante toda la tarde hasta que llegue el último invitado, todos nos descojonamos.

Empieza a llover, mal rollo. Pero mis brasas no las apaga ni un diluvio universal. A pesar de eso decidimos cambiar el emplazamiento de la barbacoa hacia el porche de la casa. Una vez allí deja de llover y hay que moverlo hacia otro lugar, estresante. Comienzo a asar pimientos, berenjenas y cebolla: Super escalivada al ataque!!

Acto seguido butifarras (brutales), costillas de cerdo y acabamos con chuletas de cordero. Todo espectacular. Tengo a mi servicio un par de pinches que permite dedicarme a jalar como a mi me gusta mientras ellos le dan la vuelta a las viandas, good job boys, we really were a team!! La barbacoa se acaba. No hay café, así que la gente sigue bebiendo cerveza y creo que por ahí alguien ha hecho sangría. Muchos se tumban a la bartola, otros a la tertulia: Summer Case, Piqué, ¿dimite o dimitido? Fernando Alonso por aquí, ¿que tal el curro? y largo etc.

Hablando hablando entra el apetito y nos damos cuenta que en la nevera ya no queda ni una mísera birra. Los chavales que han llegado en bicicleta a las 17:00 están que muerden por que no les hemos guardado más que una misera chuleta por barba. Alerta ROJA!!!! Alex se pone las pilas y organiza un convoy especial de ayuda barbaconiana para comprar más carne y más cerveza. ¿Enciendo más brasas? ¿Si o no? SI, rotundo. No problem, carretilla y peinado intesivo de la zona del jardín. Tiro las cenizas de la antigua barbacoa y empiezo otra, la segunda del dia. La vecina de al lado sale a quejarse que ja n'hi ha prou que cremareu casa meva, le digo que llame e los mossos si quiere y Vania me bronquea, me callo, esto de tener mano izquierda con según quien nunca se me ha dado bien.

Bueno, llegan los refuerzos: pollo y hamburguesas, más verduras para hacer 10 kilos de escalivada. Pero no hay papel de plata. Ya es oscuro, la gente tiene hambre y en el mismo momento en que servimos en la mesa los primeros muslitos de pollo, a un panal de rica miel, dos mil moscas acudieron...

Como todo lo bueno y de la misma manera que antes, se acaba la comida y la cerveza, por suerte alguien ha preparado un cotel llamado "Matador". La fiesta se traslada a la parte más frondosa del bosque, los encargados de la fiesta nocturna se han currado un buen escenario en el que todos podamos ser protagonistas: lámaparas de pie con pantalla distribuidas por el bosque, una mesa con platos para mezclar la música, un proyector de imágenes, Ahim tocando el clarinete a duo con Alex. Cuanto más tarde, más difícil se me hace retener lo que va pasando, ahora lo que importa es mover el esqueleto, "we learn brand new dances like the nuclear bomb". Jornada maratoniana. Muchos van enfilando hacia sus aposentos y se despiden o prefieren no despedirse por temor a represalias. Los que nos quedamos pedimos más caña a Dj Máximo, él no acredita, ¡¡no se puede dar más caña!!, triunfa el tema-lema "We're arkitects!!".

Dan las cinco y Alex nos hace cerrar el chiringuito, no da opción a más jaleo. Recogemos las cosas y los que quedamos nos despedimos hasta el siguiente día.

A muchos les dio vueltas el techo, otros durmieron como santos, algunos se levantaron con gratas sorpresas en la cama, los que menos tuvieron indisposiciones gástricas sin mayor importancia própias de una barbacoa épica.

Dolores de cabeza que no le quitan las ganas de desayunar a nadie ni de visionar la carrera de F1 más accidentada en mucho tiempo. Los coches van saliendo uno tras otro de la pista empapada de agua y todos cantamos a coro "Ooooolééééé, ooooooléééé´!!!", parece que estemos viendo la Feria de San Isidro.

Poco a poco, con cuenta gotas, nos vamos despidiendo todos. Me quedo hasta el final y tengo el honor de ser el último en salir, justo detrás del coche donde van Vania, Alex y Ahim. Adeu Vila Carme, fins a reveure.

Ha sido una celebración en toda regla, gente que nos conocíamos de vista o que no nos conocíamos nos despedimos, alegres de habernos conocido un poco más o simplemente de habernos conocido. Estoy seguro que si algún día volvemos a coincidir todos otra vez, nos acordaremos de esta fiesta.

jueves, 19 de julio de 2007

Festival


Es sábado y estoy en la playa de la Nova Mar Bella tomando el sol, hace un calor asfixiante. Llamo a Vania para ver que tal le ha ido la semana, mucho curro, pero que como su niño Alex ya ha acabado los examenes se ha quitado un peso de encima. Ambos va a ir al Summer Case Festival que se celebra durante todo el fin de semana. Me ofrecen ir con ellos, no tengo nada mejor que hacer y el cartel promete bastante. Y aunque no prometa no hace noche para quedarse durmiendo en la cama.

Me despido de mis colegas playeros y dejo la toalla en el maletero del coche. Voy andando hasta la taquillas del evento. A las 18.00 ya hay gente fuera del recinto haciendo botellón: wisky calimocho, cervezas... lo que sea para aliviar el calor. Deduzco que la pulsera azul que llevan todos es la reglamentaria de este año. Compro la mía, buena sablada. Entro en bañador y con chancletas, a pesar de ir con esas pintas soy de las personas más discretas en cuanto a indumentaria se refiere. Mucho gafa-pasta, pantalones de pitillo y peinados recien salidos de La Pelu. Me trago el primer concierto, debajo de una carpa, con un aforo que no llega ni al 20% de la capacidad total posible. Los notas que están tocando no los conocen ni sus madres pero seguro que son los típicos que luego en Rockdeluxe o en Diario Pop de R3 los ponen por las nubes con frases tan tajantes como: "fueron los mejores de todo el fin de semana con diferencia" o "los únicos que emanaban espíritu de festival por todos los poros". El caso es que no lo hacían mal y la música en vivo es música en vivo. Además a esas horas puedes ir con chancletas sin miedo a que te claven los tacones de aguja en el pié.

No hay mucha más animación y ya se me ha hecho tarde, las 20:00. Tengo que ir a casa, ducharme y pasar a buscar a Vania y Alex. Una vez cumplido esto y unas birras más tarde vuelvo a estar en el Forum, ya comienza a estar petado. Vemos a DJ Shadow, se limitó a reproducir sus mejores éxitos y decir "I love Barcelona" y poca cosa más. Luego vemos a Gossip, una tía de 120 kilos baila frenéticamente de un lado al otro del escenario, no creo que llegue a vieja, aunque es espectacular y tiene una buena voz. Más tarde Air, gabachos de altos vuelos, vestidos de blanco con cara de estar flipando con ellos mismos, pero buen directo y buen batera.

Luego empezamos a ver el concierto de los Kaiser Chiefs, adrenalina y endorfinas como por un tubo, típicas canciones que has oído una vez en tu vida y que cuando las oyes por segunda vez te preguntas: "¿esta canción es de estos tíos?", obviamente la has oído en los anuncios de la tele. Más tarde vemos a los locos de !!! un notas de dos metros de alto con unos brazos que le llegan casi hasta las rodillas baila como si estuviese poseído por el demonio, la gente se vuelve loca, pero sólo mantienen este ritmo durante la primera parte del concierto.

Durante estos tres o cuatro conciertos me he perdido y me he vuelto a encontrar con mis compañeros como unas cuatro veces. El recinto esta abarrotado de gente y de cada diez personas que te cruzas, una está pegada al teléfono con el brazo en alto y gritando a su interlocutor: "Estoy mirando hacia el mar con la mano derecha levantada" o "¿¿ahora me ves?? ¡¡Por que yo a ti te he perdido!!" Yo también hago lo propio. Además no voy con un grupo solo de gente, por un lado tengo a Vania, Alex y sus colegas y por otro a Alba y sus colegas. Así que voy yendo y viniendo cual pelota de tenis. A veces nos cruzamos sin tener que utilizar el teléfono, parece un milagro, es como encontrar una aguja en un pajar.

Más tarde (a las 3:30) empieza el concierto estrella: The Chemical Brothers. Ya es la tercera vez que acudo a uno de sus conciertos y lo único malo es que siempre se me han quedado justos de tiempo. Esta noche, sin embargo, nos han ofrecido una extensa sesión de casi dos horas. Excelente.

Decidimos irnos con buen sabor de boca y prescindir de Felix da Housecat, son las cinco de la madrugada. Una hora más tarde nos arrepentimos de haber tomado esa decisión. La salida del Forum está llena de gente y la perspectiva que nos ofrece la Diagonal implica tener que enfilar a patita hasta bien lejos. Hay que llegar hasta Glories, recorrido que normalmente lo hago a pata coja, pero que tras tanto ajetreo te sienta como una patada en los riñones. Para colmo decidimos atajar pero no sirve de nada. Llego a casa con el solano dando bien fuerte. Bueno, hacia tiempo que no llegaba tan tarde a casa, pero ha merecido la pena. Ahora a dormir.

Entre la primera foto y la segunda hay doce horas de diferencia. Aparecen Alex (parece querer ir a la cama) y parte de la cabecita de Vania, "perdidos en el corazón de la grande Babilón". Gran noche!!





viernes, 13 de julio de 2007

Renos en la Barceloneta


Pues hace ya un mes que estoy aquí arriba. Como pasa el tiempo, es increíble. El caso es que tengo ganas de estar asentado de una vez por todas en Figueres o por la zona por que lo que peor llevo es subir y bajar. Entre pitos y flautas le estoy metiendo una paliza al coche de unos 600 Km. semanales.
Mi plan durante estas cuatro semanas ha consistido en subir los lunes por la mañana hacia Empuriabrava y bajar los sábados a Barcelona. Lo contrario de lo que hace todo el mundo por aquí.
Incluso esta última semana he tenido que quedarme el lunes en Barcelona por una reunión que tenía por la tarde. Y así el lunes por la mañana lo puedo dedicar a hacer el guiri por Barcelona, cosa que no está nada mal.
Los sábados voy con amigos (Itzi & co.) a la playa de Barcelona.
Ir a la playa de Barcelona significa soportar a los pakis con su "aguacervezabiiiaaarrrr aguacervezabiiiiaaaaar", las chinas con sus masajes y los negros con gafas de sol o Cd’s. Luego están los chiringuitos. Los chiringuitos se distribuyen ordenadamente por las playas, uno cada cien o ciento cincuenta metros. Cada uno de estos chiringuitos son réplicas exactas los unos de los otros. Constan de una estructura tipo contenedor de buque mercante en el que hay una cocina, barra y una terraza bajo una pérgola dónde hay mesas con sillas y un DJ pretendidamente cool pinchando música a todo taco. Los currelas de esos chiringuitos tienen cara de estar hasta los huevos de ese curro, de la música y de los amigos gorrones del DJ, que suelen distinguirse por llevar unas gafas de sol que cubren casi integralmente sus rostro y visten con pareos comprados en el mercadillo de San Antoni de Ibiza. El menú de estos chiringuitos es básicamente catalán: doblescheeseburguers, hotdogs, sandwich, ensaladas con nombres italianos o griegos y demás kkfood. Las cervezas van a 2€ la unidad. Los currelas suelen ser argentinos, y yo he llegado a la conclusión que los traen dentro de los mismos contenedores directamente del verano de las playas australes para servir en el verano septentrional.
Pero esto es desde el Port Olímpic hasta el Port Forum. Desde el Olímpico hasta la Platja de San Sebastià, la cosa es bastante diferente, en este tramo también hay chiringos, pero el espectáculo se encuentra en la misma playa, especialmente en la escultura de “Homenatge a la Barceloneta”. Hace poco estuve con mi excompañero de piso bebiendo unas birras y disfrutando del espectáculo. Cientos de personas abucheando a los coches patrullas de la Guardia Urbana o de la Policía Portuaria, gente vendiendo hachís descaradamente, peleas de camellos con botellas rotas, pequeños hurtos a guiris confiados. Uno de esos guiris se dio cuenta y muy educadamente acudió a quien le había robado la camiseta, el ladrón era un bicho de dos metros con cara de haberse bebido una botella de vodka al sol y de llamarse Olaff Gustaffson. Llevaba la camiseta en la mano y parecía que se había olvidado que la había robado por que cuando se la pidió el guiri se la dio como si nada, casi disculpándose. A Olaff ya le había visto unas cuantas veces deambular por la zona. Normalmente va junto con otro compañero, este tiene que llamarse Gustaff Olaffson, y suelen ir vestidos con unos gorros con cornamenta de los renos de Papa Noel hurgando en todas las papeleras en busca de cartones de Don Simon sin acabar.
Así que es interesante abrir los ojos, se pueden observar cosas que a simple vista pasan desapercibidas.
Ahora, cada vez que bajo a Barcelona me da la sensación que otra vez ya no es mi casa. Principalmente por que mi nevera sólo contiene una cebolla, una patata y limones, importante que siempre haya limones. Así que en cuanto llego, pongo el programa de lavado rápido, extiendo la ropa y me las piro cagando leches a donde sea.
Aunque sea a dar un paseo solo. Aprovecho para hacer fotografías de cosas y casos que abducido por la rutina no dan tiempo ni a apreciarlas. Como a “Maradona de las Ramblas”, mito viviente de las Ramblas. Lástima no tener una foto de Olaff y Gustaff con sus gorros de renos.

jueves, 28 de junio de 2007

BeeGees en la noche catalana




Hoy en el hotel se celebra la noche catalana. Las chicas de recepción y las camareras van vestidas de pubilles y los camareros y recepcionistas van vestidos como el caganer, con barretina y todo. En fin, si fuese trabajador de este hotel esperaría recibir una especie de compensación incluida en nómina en concepto de "hacer el ridículo al menos un par de días a la semana". Lo digo por que hay otra noche en la que chicos y chicas asalariados visten con trajes mexicanos. ¿A qué carajo juegan estos tíos? El colmo de todo esto es que hoy, en vez de bailar la sardana, los clientes del hotel se divierten bailando con un trio de capullos que son clones de los BeeGees, horrrrriiiiiiible. Algunos habrán llegado a la patética conclusión que los BeeGees eran catalanes y que el pan con tomate ataca a la glotis fulminantemente y provoca que tu voz se asemeje al maullido de un gato descojonado.


Si es cierto que el marketing busca incrementar ventas y todas las acciones de una empresa están dirigidas a maximizar sus ingresos, supongo que esta mezcla de barretina con gatos castratti debe estar justificada por un lleno al 100% de junio a septiembre. Si no es así, por favor que despidan al encargado de eventos del hotel. Pero la gente aplaude bastante la versión de "stayin' alive"


Hoy hemos estado analizando los posibles actos promocionales a llevar acabo en la empresa para la creación de la comunidad de usuarios y si alguien me propone capulladas de este tipo lo capo.


Lo que pasa en este hotel dista mucho de nuestras realidades cotidianas. Por ejemplo, ¿como puede ser que los guiris a las 8:00 estén todos haciendo cola en el comedor del hotel para ser los primeros en servirse cuatro huevos fritos con medio kilo de bacon? Pero si están de vacaciones. Yo bajo sobre las 8:30 y se supone que estoy aquí currando. Y si me dices: " no, es que hay que aprovechar las horas de sol, que aquí llueve mucho" vale, pero resulta que tenemos luz hasta las 21:30 y, guiri, como te tires todo el rato en la playa tomando el sol te vas a tener que arrancar la piel blancucha recién aterrizada de tierras septentrionales a tiras. Jeje!! Eso duele.


Por otro lado pensaba que Barcelona estaba llena de guiris pero la Costa Brava lo supera. Hay gente que lleva veraneando aquí generaciones y todavía no saben decir ni Bon dia ni pollas en vinagre. No todos, también es cierto. Pero a la mayoría el intercambio cultural le resbala.


Como fotografía, esta vez he escogido una escena de mi trabajo. Se trata de un barca grúa, ingeniería de los años 90 pero del siglo XIX, sin coñas. De esta manera colocamos las boyas de señalización para la bocana de entrada al puerto. Se trata de una grua colocada en la proa de la barca de unos siete metros de eslora con un motorcito fueraborda colocado en la aleta de babor. De tal manera que cuando la grúa levanta pesos como los muertos que anclan a la boya la popa de la barca se levanta tanto que a duras penas la hélice llega a propulsar la barcaza. Con lo que la maniobra de colocar una simple boya es bastante dificultosa. Pero es bonito observarlo. Debe ser semejante a la Almadraba pero en boyas.

lunes, 25 de junio de 2007

Once upon a time in Empuriabrava


Algún iluminado decidió, a mediados de los 60, crear lo que sería la Venecia de la Costa Brava aprovechando parte de los terrenos del parque natural dels Aiguamolls de l'Emporda, en el municipio de Castelló d'Empuries. Esa Venecia es conocida hoy en día como Empuriabrava. Consta de 26 kilómetros de canales con una capacidad para casi 5000 embarcaciones de esloras entre 25 y 8 metros, lo que la convierte en el puerto para embarcaciones deportivas más grande de Europa y en uno de los más grandes del mundo. La gracia de este pueblo es que puedes llegar a tu casa (si tienes el privilegio de tener una casa allí) por tierra o por mar, con lo cual tu casa tiene una parte marina y otra terrestre.
Así la villa puede ser observada desde dos perspectivas totalmente diferentes: desde una barca o desde la calle. Sin embargo todo lo original que es la villa desde el agua, deja de serlo desde la tierra. Aquí la gente vive de cara al canal. Hay que hacer importantes reformas e invertir en nuevas infraestructuras. Pero lo más importante es crear un Comunidad de Usuarios.
Los años sesenta eran otros tiempos, no soy experto en historia del derecho ni tan siquiera en derecho, pero mucho me temo que el concepto de propiedad en la década de los sesenta era totalmente diferente al de hoy. La náutica deportiva por aquel entonces era un deporte minoritario y exclusivo. Hoy en día, por mucho que algunos se empeñen ya no es tan exclusivo, cualquiera puede obtener un titulo de patrón de yate y adquirir un barco y mantenerlo está más alcance de todos de lo que lo estaba hace casi cincuenta años.
Pero voy al grano. La Comunidad de Usuarios. En los años sesenta al no haber tanta demanda de amarres, las viviendas se vendieron deprisa y corriendo y el proyecto, pese haberse acabado no rindió tan bien como se esperaba. Cada uno hizo de su capa un sayo y nadie se preocupó de las zonas comunitarias, más bien se preocuparon de procurar más espacio para sus embarcaciones, haciendo retranqueos en los canales hacia dentro de sus jardines, creando una especie de plaza de amarraje privado. De tal manera que el proyecto inicial se vió atacado por la avaricia de los propietarios de las parcelas que convirtieron la estructura limpia y ordenada inicial en una especie de queso Gruyere.
¿De quien es el mar? ¿De quien son los ríos? ¿Y los lagos? Eso nos pertenece a todos, no podemos poseerlo a título privado. Sin embargo hay gente que no lo entiende así y cree que por el simple hecho de tener un acceso al mar desde su parcela, pueden ser propietarios de una parcela de mar. Formas de ver las cosas totalmente diferentes. Hace poco salí con la bici por Collserola y siguiendo un camino me di cuenta que había llegado a una casa, pero que el camino continuaba. El caballero me dijo que eso era propiedad privada y que tenía que salir de allí. Salí, no quería problemas, pero hay algo que se llama servitud de paso. Algunos viven todavía en la época de los visigodos o pero todavía.
Así que mi nuevo trabajo consiste en esto. Explicar a la gente que estamos en 2007 y que han pasado unos cuantos años en los que el concepto de la propiedad privada ha cambiado totalmente.
Tarea que no va a ser fácil y que además requerirá mucho de mi tiempo. Sin embargo es un reto importante. Voy aguantar todo lo que pueda. Me da lástima abandonar Barcelona, voy a tener que trasladarme por la zona, Figueres lo más seguro, aunque todavía no he mirado nada.
Hace dos semanas que he aterrizado aquí y me parece que haya pasado más de un mes. El ritmo es trepidante y la filosofía empresarial de mi actual jefe no tiene nada que ver con la de mi antiguo jefe en Marina Port Vell.
Hace casi tres años, en septiembre de 2004, cuando empecé a trabajar en Marina Port Vell, no me imaginaba que podría acabar aquí, siempre me había atraído semejante obra de ingeniería. Sin embargo me acuerdo un fin de semana con Nerea, Itziar y Karlos en Castelló d'Empuries en el que nos perdimos por la noche con el coche y estábamos por las calles de Empuriabrava buscando como llegar a casa de Karlos. El destino me ha conducido aquí. ¿Que pasará dentro de otros tres años? ¿Alguien se atreve a hacer una apuesta?
Pase lo que pase seguro que habré aprendido bastantes lecciones.

jueves, 10 de mayo de 2007

BienCome


pues como culo veo culo quiero. yo también tengo mi bitácora.
debe ser la semana o que la tierra se encuentra alineada con algunos astros que hacen que estos días sean tan especiales para tanta gente.
el lunes, sin ir más lejos (un lunes lunero), nació la primera hija de un compi de estudios, mi sueldo se incrementó sustancialmente a decisión de mi gerente, me llamaron para una entrevista de trabajo puta madre, jubilé mi antigua y trotada bicicleta por una nueva tipo tour de france con un plato de 52 piñonates que me hace bajar por Pau Claris como un rayo, me tragué todos los capítulos de CSI (hasta las tantas)... un día redondo.
y buuueeenooo, ese día acabó, y ya estamos a jueves, tócate el collons. pero todavía arrastro lastre del lunes y hoy también puede ser un dia óptimo, todo parece que nos vamos a cruspire una buena bbq en uno de los pantalanes de la marina port vell de la barceloneta. Simon ha decidido recuperar viejas y sanas tradiciones perdidas like tears in the rain desde que Juliet se fue for ever de la marina, ardua tarea pienso. Lo de hoy será un remember en honor de los profetas de la bbq, inevitable pensar en ellos.
Un abrazo, mañana os contaré como fué todo.
El tres de mi mano significa "más que bien"!!